Estimados amigos, este es un llamamiento a todos aquellos amantes de la literatura de terror que además tengan debilidad por la escritura y deseen participar en esta antología de relatos que saldrá próximamente de manos de Horror Hispano y la recién creada Asociación Doble H. No me voy a extender demasiado, tan sólo quiero animaros a que participéis. Las bases, para todo aquel interesado, son las que siguen:
BASES RECOPILATORIO HORROR HISPANO nº 3 "ESPECIAL MÁS ALLÁ"
1. Se aceptarán exclusivamente relatos inéditos, no publicados con antelación en ningún medio, impreso o digital. Con esta medida solamente se pretende hacer más atractiva la publicación de cara al lector.
2. Todos los relatos deberán versar sobre el "más allá", en el sentido más amplio (fantasmas, poltergeist, posesiones,...)
3. Se pueden presentar cuantos relatos se desee, pero habrá que tener en cuenta que no se publicará más que uno por autor, y que habrá nuevas convocatorias para próximos números. La extensión de los relatos deberá ser entre 1 y 4 páginas, tipografía times new roman de 12 puntos e interlineado sencillo. Los relatos no seleccionados para el recopilatorio podrán ser publicados en la Web www.h-horror.com.
4. Se pueden incluir fotografías o ilustraciones con el relato, pero deberán ser libres de derechos, o bien de autoría propia. Asimismo, los autores podrán incluir también una breve bio o referencias de anteriores publicaciones.
5. Se incluirán exclusivamente los relatos seleccionados porla administración de la página y dos personas más, ajenas a H-Horror, que darán su opinión para la decisión final. El número de relatos seleccionados dependerá del espacio de que dispongamos.
6. La administración de H-Horror se pondrá en contacto con los autores de los relatos seleccionados para solicitar su consentimiento para la publicación de su obra en el recopilatorio, ya que son los legítimos propietarios de los derechos de autor y siempre se respetará la propiedad intelectual. Si alguno de los autores no está de acuerdo con su publicación, se notificará en las novedades de la Web y se descartará. H-Horror no se reservará los mencionados derechos tras la puesta en venta del fanzine, con lo que sus autores son libres de publicarlos en cualquier otro medio.
7. Los autores no percibirán beneficios derivados de la publicación de sus obras en el recopilatorio H-Horror en papel, ya que Doble Hache, como asociación cultural, no tiene ánimo de lucro, y los beneficios derivados de la puesta a la venta de la publicación se destinan a financiar otras actividades de la asociación. Una vez agotada la edición, el recopilatorio continuaría a la venta, pero solamente a través de algún portal de Internet.
8. No se establecerá una fecha concreta para la edición de la obra, ya que su puesta definitiva a la venta dependerá del tiempo de que disponga la administración de esta Web para dedicar a la maquetación y diseño. En todo caso, se comenzará a trabajar con los relatos seleccionados en cuanto finalice el período de selección y se anuncien los relatos que se incluirán.
9. Si existiese alguna clase de desacuerdo con la publicación del recopilatorio, tanto por parte de los autores como de la administración de la página, se cancelaría el proyecto de forma definitiva. Se trata de dar a conocer nuestras obras, de colaborar en un proyecto ilusionante que pretende rescatar un tipo de publicaciónque escasea hoy por hoy en nuestro país. Es decir, que está hecho por aficionados y para aficionados al género.
10.Los relatos enviados deberán ser propiedad intelectual del autor que los firma. H-Horror no se resposabilizará en caso de que el autor vulnere los derechos de terceros, ya que los textos se publican tal y como son recibidos en el buzón de correo.
11. Cualquier otra cuestión que no se contemple en las bases de esta convocatoria sería resuelta por la Asociación Cultural Doble Hache exclusivamente.
12. El plazo de recepción de originales finalizará el 30 de marzo de 2010.
Los relatos deben ser enviados a la cuenta de correo:
fanzine@h-horror.com
Gracias de antemano por vuestra participación, y mucha suerte a los autores.
Hola a todos de nuevo, para seguir con la presentación de "Senderos de Mitología Olvidada", os informo de que acaba de estrenarse también para su descarga y visualización gratuita en la web de LibroVirtual.org. Además, he de agradecer a todos la colaboración prestada y la celeridad con la que muchos os habéis prestado a su compra, descarga y publicidad en los diferentes blogs y espacios personales de cada uno. Un fuerte abrazo a todos.
Estimados amigos blogueros, transeuntes del ciberespacio, amigos de carne y hueso, y todos aquellos que acabáis por uno u otro motivo aquí, hoy quería presentaros, tal y como prometí en la entrevista del último boletín del autor, la última publicación que he subido a Bubok. Se trata del conjunto de relatos "Senderos de Mitología Olvidada". Estos relatos constituyeron un nuevo comienzo para mí, pues fue cuando decidí empezar a moverme más en serio en este mundillo literario y tratar de mejorar y perfeccionarme en la escritura. Esta compilación fue anterior al bestiario "Universo Mágico", así que se podría decir que constituyó el calentamiento para lo que estaba por venir. Fue en esa época, hace ya tres años, cuando, a pesar de haber escrito mucho y casi durante toda la vida, decidí que debía hacer algo al respecto de ese sueño y comprendí que convertirse en escritor no es publicar sino escribir, algo, por suerte, al alcance de todos. No hay un sueño más cercano. No obstante, publicar es el premio al trabajo y al esfuerzo, pues en ello se ve reflejado el interés del editor y, posteriormente, el lector. Bueno, pues lo dicho. Aquí os dejo el enlace para todos aquellos que queráis comprarlo en Bubok o bien descargarlo gratuitamente: http://www.bubok.com/libros/21118/Senderos-de-Mitologia-Olvidada . Intentaré también ponerlo a vuestra disposición en LibroVirtual y en el escaparate de El Café del Autor. Por lo demás, espero que aquellos que se atrevan, lo disfruten. Besos y abrazos para tod@s.
Hola a tod@s. Como cada año, éste viene cargado con la promesa de mejorar lo acontecido en el anterior. Así, llenos de propósitos los bolsillos y haciendo balance de lo pasado, puedo decir que como mínimo desearía que el que nos llega nos traiga lo del 2009. Esto es, buenos nuevos amigos, experiencias y viajes increíbles, publicaciones y colaboraciones agradecidas y nuevos proyectos a los que hincar el diente. Por todos los que habéis descubierto mi literatura, mi persona y aún así aún seguís estando ahí, por todos los amigos que después de mucho he vuelto a ver y recuperar el trato, por todos los escritores que han hecho que esbozara una sonrisa o removieran mi alma, por todos los lectores que han compartido sus experiencias literarias conmigo, por todos aquellos que se han cruzado de afable manera en mi camino y lo han hecho más llevadero en este año ya pasado, por mi futura esposa (ya estamos a menos de un año de la boda) que ha contribuido a alentar mi pasión por las letras, por todos vosotros que, en definitiva, os encontréis donde os encontréis, estáis ahí, del otro lado o aquí mismo. Es por todos vosotros que agradezco el año que nos deja y espero uno igual del que ya estamos.
Pero todo eso suena un tanto ambiguo y quisiera hacer mención de algunos hitos de interés en lo acontecido en mi vida en este 2009 y que suponen un balance positivo, pasaré por alto mi compromiso de boda, que es un gran paso en mi vida, y otros acontecimientos de mi vida para centrarme en lo literario y así ver lo cosechado:
No sé si olvido algo en este balance. Es evidente que obvio el comienzo de mi nueva novela de la que espero acabar el primer boceto en breve ni otros proyectos que han ido surgiendo y que mantengo en el anonimato por el momento. Igualmente no comento, aunque es de vital interés, la influencia de algunos autores-amigos de los que he tenido el apoyo en este año y que han aportado más de lo que imaginan a mis ánimos, estos son entre otros: Blanca Miosi, Javier Pellicer Moscardó, Marta Abelló Saura, Mª Dolores García Pastor, José Antonio Castro Cebrián, Ascensión Rivera Serván, Martha Jacqueline Iglesias, Claudia Bürk, Lorea Otsoa Honorato, Darío Vilas Couselo, Rafa Rubio, Francisco Brotons... y puede que me deje a alguien más por ahí. De todos estos logros literarios comentados anteriormente, destaco haber ganado el primer concurso de lectura que convocó "el café del autor" en su Mesa 10 y que trajo consigo el beneplácito de que otros autores leyeran parte de mi obra (por suerte, con grandes halagos por parte de ellos) y que se realizara una entrevista que abriera el primer boletín del 2010. Esa entrevista fue realizada por mi gran amigo Javier Pellicer Moscardó y a continuación la transcribiré aquí para todos vosotros. Es una entrevista, como podréis apreciar, del todo diferente y poco convencional, algo que agradezco a Javi. Por otra parte, para apreciar en toda su magnitud el montaje tan excelentemente realizado por Francisco Brotons, es conveniente que paséis de leer la entrevista y que veáis el boletín completo en formato PDF que podéis descargar desde la web de "el café del autor" o a través del siguiente enlace de Megaupload: http://www.megaupload.com/?d=GWD18NC2. Es el número 7 y realmente merece la pena disfrutar del boletín completo con sus ilustraciones y añadidos, pues no sólo contiene la entrevista a mi persona. Igualmente, para aquellos que lo tengáis complicado para descargarla, os invito a que me la solicitéis directamente a mi y, especificando vuestro mail, yo mismo os la enviaría. Y bueno, creo que más o menos queda todo dicho. Me despido, antes de colocaros la transcripción de la entrevista, deseándoos un 2010 lleno de sueños materializados, de metas y objetivos alcanzados, de alegría y felices e inolvidables momentos, de todo lo bueno y nada que lo altere. Mis mejores deseos para todos vosotros. Besos y un fuerte abrazo. Ahí va la entrevista.
ENTREVISTA A VÍCTOR MORATA
Por Javier Pellicer
Debo reconocer que el paseo bajo la sombra de las copas había resultado ser agradable. El fragante frescor me acompañó durante toda la caminata, junto a las decenas de ruidos típicos en un bosque en plena noche. Pero había algo que hacía que aquella arboleda no fuera como las demás. Se respiraba en el ambiente, se observaba con cada extraña criatura con la que me encontraba: magia.
El sendero a través de los árboles se ensanchó hasta mostrar un claro desde donde se vislumbraban las estrellas. Abrí mucho los ojos, sorprendido, al encontrar en el centro algo que no cuadraba en aquel paisaje. Una mesa de bar, redonda, con dos sillas. Típico de Víctor, pensé, mientras levantaba los hombros.
Una de las sillas estaba ocupada por un hombre joven. Lo reconocí al instante, aunque jamás lo había visto en persona. A pesar de eso, nos conocíamos muy bien. La sensación que tuve al estrecharle afablemente la mano y sonreírle era que nuestra relación cobraba una nueva dimensión. Definitivamente, nuestros mundos se habían solapado, aunque sólo fuera durante unas horas.
—Extraño lugar para una entrevista, ¿no crees? —le pregunté mientras me reía.
—Bueno, es tranquilo, y tenemos café —respondió.
Me invitó a sentarme con un gesto de su mano. Una vez acomodados, Víctor chasqueó los dedos y de repente apareció de la nada un pequeño hombrecillo con dos cuernecillos en la cabeza. Me sobresalté, porque nunca había visto un geniecillo, pero algo en aquel ser me resultó familiar. Como si ya lo conociera.
—Puck nos servirá el café —me dijo Víctor, y luego me guiñó un ojo—. Eso sí, fíjate bien en la taza, no sea que haya hecho alguna de sus travesuras.
Puck se portó bien, al menos el café estaba excelente.
—Supongo que lo primero es felicitarte por ser el primer premiado del Club de Lectura de El Café del Autor. ¿Qué te ha parecido que tus compañeros te hayan elegido para leer y comentar tu obra? —le pregunté.
—Muchas gracias, Javi. Lo cierto es que no me lo esperaba, teniendo en cuenta que mi obra la componen cuatro volúmenes (que es algo que echa a menudo para atrás) y que había títulos muy sugerentes entre los que escoger. Me ha ilusionado que mis compañeros me hayan elegido, es cuanto menos, halagador y reconfortante. Les estoy muy agradecido. —responde Víctor, mientras remueve el café de su taza.
—Se ha elegido el primer volumen de tu “Universo Mágico” para la lectura común, “Tierra”. Recordemos, para quien no lo sepa, que “Universo Mágico” es un ciclo de cuatro libros dedicados a las criaturas fantásticas de la mitología, dividido según los elementos afines a cada ser: Tierra, agua, aire y éter. ¿De dónde surgió la idea para realizar una obra así?
—Me alegra que me hagas esa pregunta. Pues verás, Javi, la idea llevaba rondando mi cabeza varios meses. Fue una época en la que había recibido duras críticas por mis anteriores relatos y algún que otro desplante; me propuse mejorar mi prosa y hacerlo de una manera creativa por medio de la fantasía. En aquel entonces comencé mi nueva etapa como escritor con “Senderos de Mitología Olvidada” que, adelanto, pronto verá la luz para su descarga gratuita y compra (esto es exclusiva). Con esta obra me fijé el objetivo de crear treinta historias basadas en las leyendas de todo el mundo y, como se me quedó corto, decidí seguir ejercitando mi escritura con un bestiario como nadie (creo) hasta ahora había hecho, es decir, narrado de manera que los protagonistas de la historia fueran esas mismas bestias. Así, cada día elegía una criatura y trataba de configurar la historia que me inspirase. No fue fácil, fue un trabajo tedioso, pero no aburrido. He de decir que aprendí mucho en esta fase, me curtí en este tipo de género. Aunque bueno, soy consciente del largo camino que aún me queda.
Asiento la cabeza mientras Víctor responde. Ambos tenemos una buena conexión y coincidimos en muchos puntos.
—En Tierra hablas de criaturas muy diversas. ¿Tienes una favorita?
—Bueno, en realidad no hay ninguna favorita entre mis criaturas y al mismo tiempo todas tienen algo especial que hace que les guarde cierto afecto. Pero de este primer volumen tal vez unos de los personajes que más me gustan son las gárgolas de “Las alas de la justicia sobrevuelan la ciudad”, sin desmerecer a otros más entrañables como este que nos acaba de servir el café. Los seres de Tierra son, en su mayoría, traviesos diablillos que tan sólo buscan enredar, pero de todo hay en el bestiario, incluso maldades y oscurantismo de otros seres hacia el final de la saga.
—Tratas leyendas de todo el mundo, no sólo de la cultura popular española. ¿Crees que hay un fondo común tras mitos de tan diversos puntos geográficos?
—Creo que, al igual que las religiones, los mitos se conforman de un modo que, por alguna extraña razón, se manifiesta con más puntos en común de lo que la lógica establece. Hay muchos símiles entre las criaturas del norte de España, por ejemplo, y las de Inglaterra o Irlanda; dependiendo del lugar de residencia, sus nombres cambian pero su aspecto y modo de actuar apenas sufren modificaciones. Así, se puede apreciar, de hecho en las historias de este bestiario se ve, que existen muchos nexos de unión y puntos en común entre cada una de las criaturas, se llamen Brownies, Duendes o Trasgus.
—Además de la presentación de las criaturas sobrenaturales, también nos muestras, camufladas, algunas de tus inquietudes más loables. Por ejemplo, en “Adiós amigo árbol” (mi relato favorito), haces una crítica a la devastación de que somos capaces los hombres en aras del avance tecnológico, lo cual me recuerda un poco a ese mensaje escondido que Tolkien dejó entrever en El Señor de los Anillos (cuando, por ejemplo, Saruman tala el Bosque de Fangorn para sus máquinas de guerra). ¿Crees que es obligación de un autor tratar de concienciar a sus lectores? —le pregunto, mientras apuro la taza de café.
—Creo que cada escritor adquiere cierta responsabilidad con respecto al público lector, ya que cada palabra escrita, desde el mismo momento en que se pone a disposición de terceros para su lectura, procede a mover una suerte de engranaje que ya no para. Nunca sabes donde van a acabar tus palabras ni que sueños pueden alimentar en un futuro, ya sea cercano o lejano. Creo que la mayoría de los escritores no somos conscientes de esto y pensamos que hemos de ser famosos para que nuestras palabras calen, modifiquen, animen o desalienten a un lector determinado y es ahí donde cada uno ha de preguntarse si existe una obligación de concienciar, como bien dices. Y creo que esa obligación en sí no existe o al menos no necesariamente como tal. Cualquier escrito puede tener la fuerza necesaria para cambiar el mundo. Me gustaría pensar que, si se ejerce un cambio a raíz de mis escritos, sea más bien positivo y no lo contrario. No obstante, no hay que dejar que esto limite la libertad creativa ni que nos delimite en nuestro devenir literario. Yo siempre digo que no me gusta sentar cátedra, dogmatizar ni aleccionar a nadie, prefiero que mis palabras lleven a la reflexión más que a la sumisión y aceptación. Que cada cual, partiendo del respeto, vea lo que quiera ver o su conciencia le permita.
Puck se ofrece a llenarme otra taza, pero le digo que por ahora he tenido bastante café. Hace un par de pases con las manos y materializa un plato con galletas.
—Si algo me gusta de las antologías —le digo, mientras mastico una de las pastas— es que cada lector puede identificarse con un relato, o elegir su preferido. ¿De cuál de los cuentos de Tierra te sientes más orgulloso?
—Bueno… es una pregunta difícil… Todos tienen algo, pero reitero mi debilidad por “Las alas de la justicia sobrevuelan la ciudad”, una historia basada en una leyenda real. Sin embargo, casi todos los relatos me llenan de una u otra manera y en muchos de ellos tengo guardados los rostros de muchos amigos que me sirvieron de inspiración. “Pequeño zapatero irlandés” y “tabernero malicioso” tienen su encanto y gracia; “Corazón de piedra”, con el gólem como protagonista, me gustó mucho como quedó; “La huella del gigante” que hace referencia a Stonehedge, un lugar mágico que me atrae especialmente; “Una de cal y otra de arena”, en la que expongo el producto nacional bruto con los Trasgus famosos asturianos… En fin… que cada relato tiene su encanto, al menos para mí, que casi los veo como hijos.
—En El Café del Autor apareces con otra obra, “El Cosechador”, por la que ganaste el premio YoEscribo.com de relato. ¿Qué supuso esa gran noticia?
—Cuando me llamaron por teléfono para decirme que había sido ganador del concurso pensé que me estaban gastando una broma. En serio. Le dije a la señorita del otro lado que me lo repitiera mientras mi sonrisa se dibujaba de oreja a oreja. Era un premio al que le tenía muchas ganas y me embargó de ilusión. Fue quizá el premio que necesitaba en ese momento para confirmarme a mí mismo que estaba en el camino correcto y que no debía desesperar hasta que llegara mi momento. Fue decepcionante no poder disfrutar de lo que el premio suponía iba a conllevar consigo, como era el viaje a Mallorca para la entrega de premios y firma de ejemplares (la crisis llegó para todos) y se me ha quedado esa espinita clavada. Es como si no acabara de cerrar el círculo, como si no acabara de ganar un premio “de verdad”. Tuve entonces la necesidad de contárselo a todo el mundo. Recuerdo que fue un día muy feliz.
—Yo, que he seguido estrechamente tu trayectoria, suelo pensar en ti como un “creador de relatos”. ¿Te sientes más en tu salsa escribiendo textos cortos que novelas?
—Pues en verdad antes sí era así. Crear relatos cortos fue un buen rodaje, una buena manera de empezar a calentar y durante un tiempo me sentí muy cómodo en este ámbito. Sin embargo, a medida que he ido “mejorando” (este es un punto de vista bastante particular y subjetivo) me he visto en la tesitura de tener que elegir historias más largas para poder contar todo lo que me gustaría. Así, el relato se ha ido alargando hasta en ocasiones dejar de serlo. Luego de esta necesidad de contar más en no tan pocas palabras, surgió otra necesidad, la de abarcar historias con mayor profundidad, con mayor complicidad con el lector, más entrañables y eso, con un relato corto es muy difícil de conseguir. Una novela perdura más en la memoria y el corazón, se imprime con más fuerza en el recuerdo de la persona. Entonces, ahora, tengo esa necesidad de contar más y de aprender a hacerlo, de curtirme en este campo, del mismo modo que hice con los relatos. Eso sí, espero no tener que escribir trescientas novelas antes de aprender a hacerlo. Hoy por hoy, estoy más volcado en la creación de novelas y los relatos los utilizo como medio de desahogo o para algún concurso o colaboración esporádica.
—Personalmente creo que para ser un buen creador de relatos como tú se necesita una gran imaginación. ¿Cómo diferenciarías el proceso creativo de un relato del de una novela larga?
—Los relatos que siempre he escrito, hasta hace poco, solían ir de la mano de la inspiración sobre todo. Tenían una base documental mínima, la suficiente y necesaria para poder forjar mis historias sin obviar los elementos a los que debía ser fiel. Con la novela el proceso es totalmente diferente, si bien la inspiración ejerce en ocasiones un papel importante, la novela tiene un fondo más documentado, con más trabajo de fondo, pues lo bueno que tiene es que puedes extenderte y recrearte en ciertos pasajes que en un relato quedarían pesados o resultarían totalmente innecesarios. Así, con las últimas novelas que he escrito, he tenido un proceso más trabajoso y he debido de beber de muchas fuentes para poder forjar las ideas que tenía en mente. Esto también he podido aplicarlo a algunos de los últimos relatos escritos, como el que me ha valido un accésit en el último concurso de relatos de terror de aullidos.com. En definitiva, aunque el fondo de la historia suele ser la misma en un caso y en otro, la novela da más pie a los detalles y a las “pequeñas historias” dentro de la “gran historia”.
Es noche cerrada. De pronto, el bosque enmudece. Víctor y yo miramos alrededor, aunque él no parece muy preocupado. Se escucha un gruñido en la cercanía. Algo aparece entre la fronda, una figura gigantesca pero de aspecto deforme. El troll, pues eso era, se abalanzó sobre nosotros. La mano de Víctor sobre mi brazo me contuvo de salir corriendo.
—Tranquilo, estamos a salvo de Berto —comentó Víctor.
En efecto, el troll se detuvo junto a la mesa, como si hubiera una barrera que le impidiera pasar. Unas luces se hicieron visibles, fulgores voladores que antes no había advertido, y que danzaban alrededor de la mesa de café lanzando risitas pícaras.
—Hadas —dije, comprendiendo que ellas nos protegían con su magia—. Pero desaparecerán al amanecer, sólo aparecen por la noche.
Víctor sonrió, tranquilizándome. Este era su bosque, así que confiaba en su buen juicio. Me calmé, volví a centrarme en la entrevista.
—¿Por qué publicar en Bubok? —traté de olvidar al troll, que se había sentado a la espera de que marcharan las ninfas voladoras.
—Publicar en Bubok fue como una vía de escape. Por una parte, necesitaba ver que mi trabajo podía tener alguna salida; por otra, comprobar si las editoriales se equivocaban conmigoal rechazar el bestiario; y bueno, también quería tenerlas en papel, con una apariencia digna y no vi mejor modo de hacerlo que Bubok. Al principio, no confiaba mucho en lo que esta página ofrecía, pero la ventaja era que el autor no invierte dinero en realidad y era una manera de probar suerte sin realizar una inversión exorbitante, pues la autoedición siempre ha sido la hermana fea de la edición habitual. Además de lo expuesto, decir que también deseaba que todos aquellos lectores que me seguían con cierta frecuencia tuvieran recopilados todos los relatos que publicaba en las diferentes páginas de internet. Con toda esta experiencia obtuve muchas respuestas, pero ninguna de ellas fue la que esperaba. Eso sí, la mayoría de las ventas ha corrido de mi cuenta. Es decir, que las he pagado yo de mi bolsillo. Por suerte, no ocurre así con las descargas gratuitas. No obstante, echo de menos más comentarios acerca de mis obras por parte de los lectores, muy necesarios por otra parte para poder seguir creciendo, evolucionando y, sobre todo, viendo las cosas de una forma más objetiva a través de la mirada externa de los desconocidos.
—La era de los libros digitales parece que se acerca a pasos agigantados. ¿Cuál es tu opinión como lector y como autor? ¿Papel o archivo informático? ¿Cómo crees que afectará a los autores por descubrir?
—En lo que concierne a esto tengo una idea dividida. Por una parte, me encanta el libro tradicional, soy adicto a mirar y tocar los libros de las librerías, pero soy consciente del mal que se ejerce sobre la naturaleza con la tala de árboles y pienso que el formato digital ayuda a fomentar el crecimiento de los pulmones del planeta. Por otra parte, los archivos de descarga facilitan la difusión de las obras a un coste inferior, cuando no cero, y ayudan a propagar la cultura y las letras de cada autor por todo el mundo a través de la red. Si perjudica o no al autor la existencia del formato electrónico, es algo que aún está por ver. Lo que sí es cierto es que las posibilidades de difusión que ofrece la red son ilimitadas y por tanto no hay un rasero que determine la calidad de las obras ni de sus autores y se pueden encontrar auténticas aberraciones, ya no de fondo, sino de forma, con errores gramaticales y ortográficos imperdonables. Otra desventaja es que hay tanto donde escoger (algunos podrán verlo como una ventaja, y sin duda, su parte ventajosa, y no pequeña, posee) que uno se acaba perdiendo y no puede abarcarlo todo. A mí, personalmente, suele saturarme y si no tengo especial interés en un autor, una obra o una recomendación de alguien, acabo pasando de largo por la gran mayoría. De este modo, lo reconozco, hay muchas obras de calidad que acabo obviando y creo que a muchos les sucederá lo mismo, con lo cual las posibilidades reales de promoción se ven mermadas y opacadas por la gran inmensidad de obras que abundan en internet.
—Además de escritor, eres el responsable máximo del boletín del Café. ¿Qué tal la experiencia? ¿Crees que es positivo para un escritor tantear otros terrenos?
—Como bien dices, es una experiencia. Jamás me hubiera visto a mi mismo realizando entrevista ni preparando un boletín, así que cuando me lo ofrecieron me lo pensé mucho, no tanto por lo que me ofrecía sino por si realmente era la persona idónea para ese puesto. Apenas llevo una tríada de entrevistas realizadas, pero voy salvando las dificultades que se me plantean de una manera digna, creo. Y bueno, sí pienso que sea positivo tantear otros terrenos, pero sé que al final, al menos en mi caso, volveré a centrarme en lo que verdaderamente me interesa que es escribir, sin desmerecer por supuesto mi cometido en el café. Aprovecho, por cierto, para saludar a los otros administradores cafeteros, Francisco Brotons y Lorea Otsoa Honorato, y darles las gracias por esta oportunidad. Igual les vemos por aquí.
—La colaboración entre autores por descubrir es el credo principal de El Café del Autor. ¿Hasta dónde crees que es importante esa conexión entre escritores?
— Creo que es más que importante y, no obstante, debería tener más presencia de la que tiene. Si cada autor de los que habitan entre las páginas del “café” leyera cada una de las obras del escaparate del blog y las difundiera entre sus conocidos, se establecería una cadena de lecturas y difusión impresionante. Sacad cuentas si no y veréis. Así que animo a todos los autores y lectores a que empiecen por una obra, la que más les llame la atención, que la lean y la comenten para que así su autor sepa que ha sido leído. Y bueno, para eso también hay un foro y un club de lectura. Entre todos podemos darle un poco de vida a esta filosofía. Aunque no todos dispongan de los medios y el tiempo necesarios, intentarlo merece la pena.
—Supongo que es obligado preguntarte por tus influencias literarias.
—Bueno… mis influencias literarias son amplias, pero la mayoría nacen de las obras de ficción y sus autores. Así, al principio, leía mucho autores de terror como Stephen King (él fue el que me atrajo hacia la escritura), H.P. Lovecraft, Poe, Clive Barker o Dean R. Koontz, pero luego fui interesándome por otros autores como Orson Scott Card, J.R.R. Tolkien, R.A. Salvatore, Carlos Ruiz Zafón, Terry Pratchett, Jesús Callejo… y de los últimos:Haruki Murakami o Paul Auster, junto con los clásicos reencontrados de autores como Hermann Hesse, Franz Kafka, Ray Bradbury o las recopilaciones de Alfred Hitchcock. En fin, se me quedan muchísimos por ahí colgando, pero prácticamente me gusta todo lo relacionado con la ficción y lo creativo.
—Entre los estamentos más clásicos de la literatura en ocasiones se habla con cierto desprecio de la literatura de fantasía. ¿Por qué crees que ocurre esto? ¿Podemos recuperar el prestigio que en otros tiempos tuvo el género?
—Lo cierto es que no tengo ni idea de los motivos que impulsan a determinadas personas a desprestigiar este tipo de género. Es como si vieran en ello, en su lectura y escritura, una inmadurez tan sólo apta para un público que no supera determinada edad, y por lo tanto “no adultos”. Entre las obras de fantasía he encontrado auténticas joyas, que me han hecho pasar verdaderos momentos de felicidad, me han transmitido lo que otras tantas de “no ficción” no han sabido o no han logrado. Por eso, no lo entiendo. Es como si se estableciera una barrera acerca de lo que es apto para leer según que edad, cuando realmente es el lector el que debe decidir, no a la edad a la que se embarca en una determinada lectura, sino el tipo de lectura en la que se que quiere sumergir. Y bueno, creo que ese prestigio del que hablas poco a poco se va recuperando, pero una parte importante, tal vez la más difícil, depende de los autores de otros géneros y, sobre todo, de las editoriales mismas, que son las primeras desconfiadas del género.
—Háblame de tus inicios como creador de historias. ¿Qué fue lo primero que escribiste? ¿Qué te impulsó a hacerlo?
— Mira, Javi, lo primero que escribí fue hace ya veinte años, tal vez alguno más. Y fue por aburrimiento. En aquella época acababa de descubrir a King, apenas tenía yo diez o doce años, y me fui de vacaciones una semana a casa de unos tíos. Más que unas vacaciones aquello parecía un infierno, era un pueblo de mala muerte y no había nada que hacer ni otros niños con los que jugar. Mi tía apenas salía de casa y mi tío de la oficina. Entonces, una de las veces en que lo acompañé, me encontré ante una máquina de escribir y una cuartilla de papel en sucio. Junté ambas y nació “Sueño”, el primer relato corto que escribí. Luego vinieron algunos más de forma esporádica y sin intención alguna. A los diecisiete o dieciocho años me aficioné a unas tertulias literarias que realizábamos unos amigos y yo en las cuales proponíamos una historia para escribir de una semana para otra y de la que surgieron los primeros relatos de “El lado oscuro del cuento” y “Mäya”. Fue también por aquella época que comencé una novela que jamás acabé, escrita al más puro estilo de “La danza de la muerte” de Stephen King. Por lo que habrás adivinado ya, fueron las lecturas de King las que me impulsaron a escribir y querer hacer sentir como él me hacía sentir a mí.
—¿Cómo ha influido en tu trayectoria la gente de tu alrededor?
—Esta es una pregunta difícil. Mi familia no sabía que escribía hasta hace bien poco, no me atrevía a confesar esta afición por miedo a ser tachado de fantasioso y poco realista. “¿Escritor? ¡Bah!”, habrían dicho ante la idea de perseguir este sueño, pero con la consecución del premio de Yoescribo las cosas cambiaron y pude enfrentarme a ello con una determinación sólida y una demostración de que aquello era posible. Sin embargo, salvando a mi querida Evan (mi futura esposa) que me ha apoyado siempre y no deja de animarme a continuar escribiendo, así como algunos amigos y conocidos de estos últimos años (tanto en la red como fuera de ella), sufrí algunas fuertes decepciones con aquellos que más cerca tengo y que, lamentablemente, ni siquiera han leído mis obras, las cuales acumulan polvo en alguna estantería. Otros amigos, especialmente literatos de la red, como tú, Javi, como Darío Vilas, Ascensión Rivera, Anna, Carolina Quero, Martha Jacqueline Iglesias, Blanca Miosi, María Dolores García Pastor, Marta Abelló y muchos más que sería engorroso citar por lo larga que quedaría la lista, han colaborado muy mucho a que mi sueño permanezca latente y no desfallezca en el intento de conseguir hacerlo realidad.
—El tiempo ha pasado desde que comenzaste. ¿Qué reflexiones sacas? ¿Qué has aprendido y qué crees que aún has de mejorar?
—Las reflexiones que saco son esencialmente positivas, pero he de reconocer que este camino es un camino duro y lleno de dificultades en el que te encuentras con muchas puertas cerradas ante tus narices. No puedes dejar de crecer y aprender, de forjarte y madurar como escritor, no puedes dejar de escribir. He descubierto que cuando pasan varios días sin ponerme a crear alguna historia, todo se me vuelve cuesta arriba y empeora mi humor, me aborda la tristeza y me siento incapaz. Cuando estoy creando soy feliz. He aprendido a canalizar muchos de mis temores, a plasmar lo que verdaderamente quería decir y me siento orgulloso de haber conseguido emocionar a algunas personas con mis relatos, al igual que haberles hecho disfrutar. He aprendido que nunca es tarde y que hay que perseverar, insistir y no desfallecer. Y sobre todo he aprendido que detrás de muchos de esos escritores que han conseguido mi amistad hay grandes personas que merecen mucho la pena. Aún he de mejorar muchos aspectos de mi literatura, afianzarme en la novela y no desesperarme con las correcciones y con la lentitud del proceso creativo. Me queda aprender a tener paciencia con las editoriales y agencias literarias y soportar con más estoicismo los “noes” que aún me lanzan o la indiferencia con la que a veces omiten una contestación, obviando el esfuerzo (independientemente de la calidad de sus obras) del autor. Me falta seguir creciendo y madurando, dominar todo lo que el idioma puede ofrecerme y desenvolverme con total soltura. Y sobre todo creo que aún debo aprender a confiar un poco más en mí.
Detengo la entrevista. Me parece que la anterior pregunta ha sido perfecta para terminar; Víctor ha vaciado su corazón por completo. Seguro que los lectores del boletín estarán encantados.
Un rayo de luz me toca la cara. El sol ha salido. Ni siquiera me he dado cuenta de las horas que hemos dejado atrás, charlando. Junto a Víctor es fácil perder la noción del tiempo.
No soy el único que la ha perdido. Las hadas han desaparecido pero el troll no ha atacado. Lo miro y advierto que está inmóvil. Es más, su piel, en lugar del tono de las olivas, aparece ahora gris caliza. ¡Se ha convertido en piedra! El sol lo ha pillado por sorpresa mientras nosotros charlábamos.
—Este final me suena —me carcajeo a la vez que Víctor, recordando cierta escena de cierta novela clásica—. Debí haber imaginado que tenías algo de mago.
—Bueno, Javi, todo escritor tiene algo de mago. Acuérdate de que al escribir estás creando mundos que no existen y personajes imaginarios, o al menos trayéndolos de otros lugares recónditos de la mente, el tiempo o el espacio. Tu también eres un sabio brujo, aunque de bardo te vistas a veces, y magia practican todos aquellos que se atreven a soñar y a vivir a través de los sueños que otros tejen con sus historias. Ha sido un verdadero placer charlar contigo en esta fantasía, amigo. Este bosque nos ha tratado bien y nos deja marchar, no sin antes prometerle volver. Así pues, aquí nos despedimos
“Por supuesto que volveré”, le digo. Nos abrazamos como despedida, convencidos de que no será la última vez que nos encontremos. El mundo es grande, pero el poder de la imaginación no conoce límites.