Amigos blogueros y estimados transeúntes de lo casual, hoy, para finalizar esta semana con buen pie, os dejo la última reseña realizada para Cultura Hache. Se trata de la secuela de Jitanjáfora, una estupenda novela donde las haya. No os diré más para no destriparos ni la reseña ni la novela. Podéis leerla aquí, o en Cultura Hache, o en Facebook, o en Twitter... cómo veis tenéis para elegir entorno. Venga, buen fin de semana, un saludo a todos.
Jitanjáfora: Desencanto
Autor: Sergio Parra
Editorial: Grupo Ajec
336 páginas
ISBN: 9788415156215
1ª Edición: Marzo de 2011
Es hora de madurar: la magia no existe, y se acabó lo de jugar a hechiceros.
El Mal tampoco existe. Y si existe, es indudablemente menos terrorífico que el Bien. Porque todo es siempre más complicado de lo que parece. Incluso el Bien. Todo está lleno de sombras. Sombras de las que surgen arcángeles redentores, duendes adoradores del arte, brujas ninfómanas y monstruos de pesadilla, como los que habitan en una urbanización norteamericana presuntamente idílica. Y, por supuesto, sombras que esconden lo que ocurre de verdad en un gran supermercado: una batalla épica cuyo desenlace podría cambiar el mundo.
Finalizadas las clases en la Escuela de Magia, Conrado, Figueredo y Umami son enviados a su primera misión de campo al lugar más peligroso de la Tierra: Estados Unidos. Objetivo: investigar un proyecto de control memético que podría volver amable y sonriente a todo el mundo. Sin embargo, las cosas no siempre son lo que parecen, y para salir con vida, Conrado deberá alcanzar una temperación totalmente nueva, quizás esa clase de temperación que se parece sospechosamente a la falta de temperación.
La segunda parte de Jitanjáfora (finalista de los premio Ignotus y los Xatafi-Cyberdark 2007) continúa dinamitando las convenciones del género fantástico, huyendo de la ortodoxia formal, moral y subnormal. Demostrándonos que la magia potagia es sólo un pueril juego de manos. Y que, en definitiva, ésta no es una narración apta para todos los públicos, aunque debería serlo.
Jitanjáfora: desencanto constituye un sarcástico tour de force para volver atrás, un gran viaje des-iniciático. Porque así son todos los grandes viajes: te cambian hasta el punto de que nada cambia. Y entonces llega la hora de colgar la túnica, romper la varita y ver la comedia pasar. Exorcismo completado.
Si descubrir Jitanjáfora y a su autor, Sergio Parra, ya fue un gran hallazgo hace unos meses, adentrarme en esta secuela y en el mundo de Conrado Marchale por segunda vez ha sido una experiencia alucinante. No hablo por hablar cuando me dirijo a esta obra como una de las joyas de nuestra actualidad literaria, una novela que goza de inteligencia, de saber hacer y de buena literatura. Con la primera parte ya aprecié que su autor estaba compartiendo algo especial con el lector, un mundo anclado en la realidad que al tiempo goza de una magia diferente de la vista hasta ahora en las obras de este género, una magia muy real con unos personajes espantosamente reales. Fue ese primer libro la introducción hacia una nueva dimensión que se expande en su segunda parte para crear un ambiente espectacular desde el comienzo hasta el fin mismo de la obra.
Si la primera novela nos habla de la evolución de un humano decadente en una peculiar escuela de magia, su continuación deja atrás la institución mágica para adentrarnos de lleno en la primera misión de Conrado, Figueredo y Umami, tres hechiceros licenciados con un perfil muy bien diseñado. Los tres se introducirán como espías en un barrio residencial de Estados Unidos bajo la máscara de humanos simples y convencionales para tratar de desentramar los detalles de una operación secreta del bando enemigo. En el transcurso de esta misión la historia alcanza cotas inimaginables.
La novela empieza casi por el final para privar del aliento al lector y al tiempo sembrar en él la semilla del misterio y la incertidumbre, una semilla que Sergio Parra sabe regar para que vaya creciendo paulatinamente a lo largo de la trama. Desde el comienzo también nos introducirá en el desarrollo de varias historias paralelas que finalmente y de forma magistral confluyen en el cese de tan magna obra y entroncan con su primer Jitanjáfora. Veremos brujas, duendes, hechiceros, arcángeles… y lo haremos de una forma especialmente diferente, con una apariencia que bien podría ser la del vecino o el amante. El dominio de Sergio Parra sobre los personajes, sobre la historia y sobre el entorno, hacen de esta novela una mágica experiencia altamente recomendable. Maravilla también el modo en el que el autor domina las letras, los ritmos y el estilo. Del mismo modo que fascina la cantidad de conocimientos que Sergio Parra aporta sobre cultura, historia, psicología, filosofía, filología, etc. No puedo decir de esta obra más que buenas palabras, pues es una muy digna secuela y una obra que encarecidamente recomiendo. Yo la disfruté muchísimo. Y seguro que quien la lea también lo hará. No tiene desperdicio. Ni ésta ni su antecesora. Bravo por el autor.


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