Quijote Z
Autor: Házael G. González
Editorial: Dolmen Books
342 páginas
ISBN: 9788493754488
1ª Edición: 2010
¿Pudo existir realmente una obra previa a aquella primera parte del ‘Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha’ que Miguel de Cervantes Saavedra llevó a la imprenta en el año 1605? ¿Y es verdaderamente posible que en ella se presentase al hidalgo como “un hombre tan obsesionado por las historias de zombis y de zombificados que se contaban en las tierras donde habitaba, que decidió hacerse nada menos que perseguidor de no muertos, a la manera que se explicaba en dichos libros”, tal y como se afirma categóricamente en algunos cenáculos literarios?
¿Y quién era el tal Házael G. González, que firmó dicho texto atribuyéndolo a Cervantes pero afirmando que lo que ese escritor publicó finalmente fue una versión modificada y muy suavizada (en la que don Quijote ya no quería ser matador de no muertos, sino caballero andante) de aquel primer texto original? ¿Y qué hay de cierto en las fragmentarias historias, consideradas por muchos apócrifas, que narran encuentros entre el mismo Cervantes y los muertos que andan, justificando así la temprana afición del insigne escritor por ese género?
Por primera vez en lengua castellana, se presenta en su forma íntegra y completa el texto conocido comúnmente como ‘Quijote Z’, tal y como el misterioso Házael G. González lo dejó compuesto, a lo cual se añade un relato de la aventura cervantina en Lepanto contra los zombificados, de autoría apócrifa, y pulido y adecuado al lenguaje de nuestros días por el profesor Gualberto G. Álvarez, catedrático de la asturiana Universidad de Cerredo y especialista en zombis y demás especies de no-muertos que ha habido a lo largo de la Historia.
Hace no mucho comenzaron a proliferar en las librerías novelas de este tipo, en las cuales se adulteraban las obras originales con la inclusión de seres tan contrarios o ajenos a las mismas como podían ser vampiros, androides o, como en este caso, zombis. Para mí, este ha sido el primer contacto con este tipo de literatura que muchos catalogan de sacrilegio, blasfemia o cosas mucho peores. Sin embargo, también tiene su público y quería adentrarme en este subgénero para ver qué generaba tanta polémica. Por mi parte he de decir que no me ha sorprendido ni para bien ni para mal, ha sido una novela que ansiaba acabar una vez llegado a su cenit y que me ha costado tomar sin cierta pesadumbre, porque, si bien está perfectamente escrita, con el tono y el lenguaje propios de la obra original y de la época, hay algo en ella que redunda y la hace pesada. Es como estar volviendo a leer el Quijote original con la salvedad de ver en gigantes y malhechores la figura de zombis o vivos no muertos como a veces se les llama aquí. Casi todos los pasajes de la obra original volvían a mí cada vez que leía un capítulo y, aunque esta obra es de menor volumen, el autor ha sabido acortarla, no sé si justamente, para que no se extienda en demasía. Lo mejor de la obra, sin duda alguna y a criterio personal, es el relato con el que comienza: Luna de Sangre en Lepanto; es este un relato magnífico que relata la zombificada historia del ilustre Miguel de Cervantes en la famosa batalla donde quedó manco. Cuando el libro se presenta con este escrito, de forma ilusoria, el lector puede llegar a pensar que lo que encontrará después seguirá el tono y la dinámica de estas primeras páginas y digo ilusorio porque no llega a pasar que se vuelva a leer nada parecido a continuación. Quién comienza la lectura de Quijote Z espera encontrar una historia de zombis con todo lo que ello implica y que bien refleja ese primer relato introductorio; sin embargo, nos encontramos con una historia que habla de hipotéticos muertos vivientes, que no lo hay más que en la imaginación del desdichado Don Quijote, al que acaba por seguirle en demencia su leal escudero Sancho Panza. Así, no encontramos mucha diferencia con el Quijote que escribiera Cervantes. Pese a todo, es una obra que, aún por curiosidad, puede merecer la pena leer, si bien me consta por comentarios de algunos compañeros que las hay mejores dentro del género. No cunda el desánimo a aquellos que quieran adentrarse en este terreno y más concretamente mediante el Quijote Z, pues si gustan del lenguaje barroco, intrincado y antiguo, seguro que disfrutaran de esta versión Z del insigne hidalgo.

