Estimados amigos y blogueros transeúntes, como todos los años, las publicaciones de esta trilogía me han pillado de vacaciones en Madrid y, como casi siempre, a pesar del decreciente interés, no he podido evitar hacerme con un ejemplar. Y bueno, fruto de esa lectura he aquí una reseña. Así que, para comenzar con buen pie la semana, aquí os dejo la reseña de la tercera y última entrega de la Trilogía de la Oscuridad, Eterna. También la podéis ver en la web de Cultura Hache, donde se publicó hace unos días. Un saludo y buena semana.
Eterna (Trilogía de la Oscuridad III )
Título original: The Night Eternal (Strain Trilogy 3)
Autores: Guillermo del Toro y Chuck Hogan
Editorial: Suma de Letras
504 páginas
ISBN: 9788483652558
1ª Edición: Diciembre de 2011
No es una coincidencia que el Invierno Nuclear (el oscurecimiento de la Tierra durante las 24 horas del día menos una, cuando hay luz solar) haya creado un ambiente casi perfecto para los vampiros. Ellos han ganado, tienen el control del planeta y los humanos han sido finalmente dominados, encerrados en vastos campos de concentración por el mundo donde, criados como vacas, ovejas o cerdos, son alimentados y «cosechados» para el mantenimiento y placer del Master.
Una red desorganizada de humanos libres, constituida por gente común, entre ellos Eph, Zack, Vassily y Gus, continúa una desesperada resistencia, interrumpiendo el devastador nuevo orden del mundo y batallando contra los Señores Vampiros en todas las ocasiones posibles. Para ganar, tienen que confiar en la intervención de una inesperada raza de seres (quienes otorgan un nuevo sentido a la frase «ángeles y ministros de la gracia defiéndannos») quienes organizan a los humanos para la última batalla, la que recupere y rehabilite el planeta para toda la humanidad.
Se juega con los sobrevivientes como si fueran peones en un juego del Bien y el Mal que tiene sus orígenes en los tiempos Bíblicos, y que requiere del sacrificio final de todos los implicados.
Es tal vez esta tercera entrega de la Trilogía de la Oscuridad la que más sinsabores me ha dejado. No quiero decir con esto que su lectura no haya sido amena, sino que puede que haya llegado en un tiempo en el que los mercados están tan saturados de vampiros y se ha demorado tanto en las entregas que el efecto novedad ha perdido fuerza y hay pasajes que resultan incluso un poco aburridos. El tono general de la novela está bien, engancha perfectamente con la dinámica y el estilo de las dos anteriores. En esta ocasión parte de la situación apocalíptica en la que se encuentra el planeta merced a los vampiros, que ya se desvelan como algo más que unos simples chupasangres. Enlaza con la religión para llevar esta historia un paso más allá y ubicar su origen a los anales mismos de la Humanidad. Los pasajes bíblicos y las referencias a Dios y los ángeles, muy presentes en este tercer volumen, como ya se adivinaba en la segunda parte de la trilogía, dan un nuevo giro al argumento y mantienen la expectativa casi hasta el final. Cabe resaltar la idea expuesta en torno al origen de los vampiros que me ha parecido muy bien narrada y excepcionalmente original, podría ser esa parrafada la que más me ha gustado de todo el libro. Sin embargo, también ha habido detalles que me han descolocado y que pienso que están un poco de más, como es el caso del trastorno obsesivo compulsivo de Zack Goodweather, el hijo de Eph, uno de los indiscutibles protagonistas de esta trilogía. Apenas se percibe en toda la trilogía esta tara en el niño y, en un capítulo de Eterna, de repente y sin venir a cuento, todo lo que no se ha visto en mil y pico páginas, se ve condensado en apenas unas diez o doce. Como si fuese algo que no va con el chico, esporádico y preciso de ese instante, cuando no es el caso. Puede que se les haya colado este efecto, pues en ningún momento se aprecia esa compulsión de Zack hasta ese momento y luego, como por arte de magia, no vuelve a verse nunca más en toda la novela. A esto también añadiría algunas partes de diálogo que me han sonado un tanto artificiales, en las que además, sobraban explicaciones sobre hechos sobreentendidos con claridad. Pero bueno, son nimiedades y, para quienes hayáis leído las otras dos partes de la Trilogía de la Oscuridad , sin duda, esta novela tiene que ser leída para no quedarse a medias. A pesar de tener defectos, también tiene virtudes, y son estas últimas las que hay que disfrutar pues compensan esos defectillos. Tiene algunos buenos giros y efectos inesperados y otros que no lo son tanto, pero al fin y al cabo entretiene y posee una lectura ágil. Por lo cual, aunque me parezca peor que las dos anteriores, los detalles que me han gustado hacen que se salve y puedo recomendarla.


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